Trayecto I
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“El interés por la representación de las variaciones formales que se producen en un elemento durante una temporalidad concreta y acotada. El mismo dibujo que en su individualidad representacional nos habla de una arteria, en el conjunto pierde su significado individual para formar parte de un todo, y del espacio mismo que nos envuelve. La seriación manual de un mismo elemento, que por acumulación pierde su identidad, pasando a formar parte del todo, generando el sentido de globalidad en la pieza.
El espacio se reconstruye a través del dibujo, ya no como mero soporte, sino como componente activo generador de significados. La importancia del medio formal: el dibujo y el soporte-fondo, que en este caso es la pared. El fondo como reserva, un espacio en blanco del cuál la imagen emerge, dispositivo que mantiene unida la estructura, la composición y el trazo en una totalidad. Adquiere identidad unido al trazo, traspasando la función de soporte.
El dibujo, por su carácter de inmediatez es improvisatorio, ‘la ‘línea parte de un punto en movimiento’, nos lleva al infinito, sin cierres, en un proceso que nunca termina. Acentúa el carácter temporal y efímero del que hablan todas mis piezas, hace referencia al tiempo en todo su ser. La poética de lo efímero en la construcción y posterior desaparación de la obra. ”
Partiendo de un dibujo vectorial digital, dónde se representa un sistema arterial, se realizará un proyecto de intervención en la sala a través de una pintura directa sobre la totalidad de una de las paredes. El dibujo se realiza con una plantilla de 25 cm de largo por 15 de alto, se reproduce manualmente con rotulador en la totalidad de la pared, siendo el límite del dibujo los límites físicos de la pared.
La seriación de un mismo elemento repetido a lo largo de un ciclo y cómo se van inscribiendo en él unas variaciones en función del exterior. El espejo interior del exterior. La lucha contra el mecanicismo y la producción industrial.
‘El sistema arterial constituye el conjunto de vasos que parten de los ventrículos. Esta lleno de sangre roja oxigenada, con excepción de las arterias pulmonares que transportan sangre negra o venenosa.
Las arterias son conductos de color amarillo pálido, muy elásticas, cuyas paredes están formadas por tres túnicas: la externa, conjuntiva, con numerosos capilares nutricios; la media gruesa y formada sobre todo por fibras elásticas con algunas fibras musculares, y la interna, un endotelio, continuación del endocardio.
Enciclopedia de las Ciencias Larousse
Ramón García Pelayo-Gross
Editorial Larousse
Un dibujo de un sistema arterial se repite manualmente, en línea a lo largo y ancho de todo el espacio circundante. El mismo dibujo que en su individualidad representacional nos habla de la arteria, en el conjunto pierde su significado individual para formar parte de un todo, y del espacio mismo que nos envuelve. El dibujo envuelve al espectador, ya no es una arteria, sino la acumulación de ellas lo que le da un sentido a la globalidad de la pieza. La escala del cuadro, según Danto, tiene como meta inducir en el espectador cierta conciencia de sí mismo, de ahí su estatus de sublimidad. Implica al cuerpo del espectador, sin miniaturizarnos porque el cuadro sea grande. La seriación manual de un mismo elemento, que por acumulación pierde su identidad, pasando a formar parte del todo. El espacio se construye a través del dibujo y la acumulación, formando parte de la pieza, ya no como mero soporte, sino como componente activo generador de significados.
Quiero acentuar aquí la importancia del medio formal que utilizo en todas las piezas, y en concreto en ‘Trayectos’, y que estos son el dibujo y el fondo. La importancia del soporte-fondo es vital, ya que el dibujo en sí goza de esa relación estrecha con el soporte intervenido, en este caso la pared, y más concretamente la totalidad de la sala. Según el historiado de arte Norman Bryson, el fondo actúa como reserva, un espacio en blanco del cuál la imagen emerge, “perceptual and presents but conceptually absent”. Por lo tanto funciona como un dispositivo que mantiene unida la estructura, la composición y el trazo en una totalidad, el fondo adquiere identidad unido al trazo, traspasando la función de soporte. En el ensayo “Painting, or Signs and Marks” (1917) Walter Benjamín expresa la creencia en la relación estrecha que sucede cuando la línea se define en contraste con el fondo, esta unión es visual y metafísica. La línea se define uniéndose a ese fondo, solamente puede existir en ese contexto, de manera que si un dibujo cubriese totalmente su fondo, dejaría de ser un dibujo. Según Benjamin, “la identidad del fondo de un dibujo es absolutamente diferente de la superficie blanca en la cual se inscribe… La pureza del dibujo no alterará el significado completo contenido en la función gráfica de su fondo, “dejándolo en blanco”, como si fuese tierra blanca.
Emma Dexter, en el prólogo al libro de la exposición “Vitamina D”, teoriza acerca del conjuro existente entre simplicidad de la línea y la pureza del blanco del fondo. El dibujar es un acto de transparencia y honestidad, ya que todas las líneas que tracemos, sean deliberadas o no, estarán ahí perpetuamente, cualquier intento de cambio es obvio y el error evidente. El dibujo por su carácter de inmediatez es improvisatorio, siempre en movimiento, “la línea, parte de un punto en movimiento”, nos lleva al infinito, sin cierres, en un proceso que nunca termina.
Para Benjamín la función representativa de ciertas piezas de arte gráfico, ubicado en una sección longitudinal, diferente de la vertical de la pintura. La sección transversal es representacional, contiene de alguna manera los objetos. Esta función representativa es simbólica, ya que contiene signos. Benjamin concluye que el dibujo existe en otro nivel dentro de la psique humana, un lugar geométrico para los signos con los cuales trazamos el mundo físico, peor que sí mismo es la muestra preeminente de lo que está siendo. Por lo tanto el dibujo no es una ventana al mundo, sino un dispositivo para entender nuestro lugar dentro del universo.
El dibujo acentúa ese carácter temporal y efímero del que hablo en todas las piezas, hace referencia al tiempo en todo su ser.
Como Klee afirmaba en la introducción al libro ‘The Pedagogical Sketchbook’ (1925) “la línea activa en un trayecto, moviéndose libremente, sin una meta. Un trayecto como motivo de un camino. El agente móvil es un punto, que cambia su posición hacia adelante” El Skeetchbook conecta el dibujo con todos los fenómenos físicos del mundo. Klee utilizó la relación de funcionamiento del hueso y el músculo, el flujo de la corriente de la sangre, las cascadas, el vuelo de los pájaros, el movimiento de las mareas como ejemplos de ‘coordinación del movimiento lineal’.
Quiero recalcar la formulación del Land Art por la cuál ineludiblemente el arte de la tierra siempre se formula en un dibujo. A Line Made by Walking (1967) de Richard Long es un dibujo hecho caminando sobre la cara de la tierra. La idea es simple, “walk back and forth until the grass is trodden into an evident line”. Esta Line Made by Walking sugiere que todos somos artistas cuando estamos caminando, y desde este punto, solamente hay un paso para comprender el movimiento del cuerpo como el dibujo de líneas invisibles en el espacio. En este trabajo Richard Long propone que nuestras vidas, son series de mapas de líneas, formadas por nuestro movimiento desde un punto A hacia un punto B dentro de un área dada.
El dibujo está visto desde la práctica europea del arte como medio para el entendimiento y la comprensión, la herramienta más básica, el medio del pensamiento más directo. El dibujo es la lengua más adecuada a las nociones de la revelación y la liberación; en su capacidad para esconderse, para hacerse secreto u ocultarse fácilmente, es el medio perfecto para transportar la experiencia y la voz de la obra de mujeres, de niños, para el autodidacta, el esclavo, el prisionero y para el oprimido. Es un mapa del tiempo que registra las acciones del fabricante. Es, como Michael Newman escribe, un expediente del ‘tiempo vivido’, en el sentido de que un dibujo está por esencia, siempre incompleto. Una línea siempre sugiere una continuación que anuncia el infinito, conectándonos de esta manera con la infinidad y la eternidad. El dibujo se acopla directamente con el pensamiento y con la idea de sí mismo. Su misma naturaleza es inestable, equilibrándose entre la abstracción y la representación pura.








